7 consejos sobre aprovechar mejor el tiempo para desarrollar tu negocio online

7 consejos sobre aprovechar mejor el tiempo para desarrollar tu negocio online

Tiempo estimado de lectura: 7 minutos

Estás comenzando a emprender como profesor online. Si vienes del área de la enseñanza, o sea, ya eres profesor y estás iniciando tu proyecto para dar clases online, seguramente estás en proceso de aprender muchas cosas sobre cómo llevar adelante un negocio: administración, financiero, jurídico, divulgación y ventas, etc.

Y si ya eres emprendedor y estás incursionando en el mercado de cursos online, me imagino que estarás empapándote de todo sobre cómo crear contenidos didácticos, dónde encontrar material para las clases, cómo planificar una clase, herramientas de web conferencing, grabación de vídeos…

Y ni hablar de la gestión de redes sociales, te preguntarás ¿tengo que estar en todas? ¿cómo hago para tener presencia? ¿qué publicar? ¿con qué frecuencia?

En todos los casos, ante la montaña de pequeñas cosas que hacer, la gran pregunta es ¿por dónde empiezo? Es posible que te sientas desbordado por los diferentes aspectos del emprendimiento y no encuentres una salida.

Sin embargo, tengo una buena noticia para que no te agobies: organizarse no es un arte. Es una habilidad que se puede aprender y desarrollar.

A continuación, te presento siete sugerencias para que puedas comenzar a organizarte para avanzar a un ritmo satisfactorio sin dejar de disfrutar de tu tiempo libre.

1. Identifica los puntos claves para aumentar tu productividad

¿Eres búho o alondra? Saber si funcionas mejor de noche o de mañana temprano es muy importante para optimizar tu rendimiento.

A lo mejor te has propuesto dedicarte a tu proyecto un par de horas por las noches sin tener en cuenta que en ese horario es cuando te sientes más cansado y no piensas tan claramente como en la mañana, por ejemplo.

¿Sabes si tu cabeza funciona mejor trabajando por períodos largos o cortos? Algunas personas prefieren comenzar una tarea y seguir hasta finalizarla, otros prefieren hacerlo en períodos breves con intervalos de diez minutos para levantarse y estirar las piernas.

Estos son apenas ejemplos, pero hay muchos otros factores que debemos considerar, haciendo una introspección y autoanálisis de nuestro mundo interior. ¿Conoces tu propio ritmo de trabajo, tus motivaciones, las características de tu personalidad y temperamento que influyen directamente en tu productividad?

2. Comienza con una tormenta de ideas

Papel y lápiz en mano, anota todas las ideas que tienes en relación a tu negocio. Hazlo en modo brainstorming, sin criticar nada.

Escribe todo lo que te venga a la cabeza. Piensa en las cosas que te gustaría hacer, en las actividades necesarias para que tu negocio funcione, en todo lo que crees que puedes necesitar implementar para sacarlo adelante.

Escribe también todas las ideas que tengas sobre lo que crees que funciona mejor, por ejemplo, “se venden mejor los cursos si son baratos”, “cuanto más contenido tenga mi curso, mejor”…

O sea, aquellas creencias e ideas preconcebidas que todos tenemos ya desde antes de comenzar nuestro negocio, pues algunas de ellas nos pueden jugar en contra. La clave es que debes ser consciente de tus creencias limitantes para poder modificarlas.

Al poner todas estas ideas en el papel, vas a tener un panorama general de todo lo que está rondando en tu cabeza acerca de tu negocio. Más o menos como lo que sugiere Marie Kondo acerca de sacar toda la ropa del ropero y ponerla sobre la cama: es el primer paso para después comenzar a ordenar el caos.

3. Define las áreas prioritarias de tu negocio

Ahora es el momento de ordenar las ideas, definir prioridades, dejar afuera muchas cosas que no entran en la ecuación, ya sea porque no tienes tiempo, espacio mental o conocimientos suficientes. Tampoco tienes un equipo de colaboradores en quienes delegar tareas, por lo menos ahora que estás iniciando tu proyecto.

De todas las ideas que has recogido en la tormenta de ideas, hay que seleccionar aquellas cosas que son indispensables para hacer funcionar tu negocio. En primer lugar, comienza agrupando las que son similares. Por ejemplo, “preparar clases” y “diseñar ejercicios interactivos” son tareas que irían dentro del área académica de tu negocio.

Puedes utilizar diferentes colores para agrupar actividades dentro de las grandes áreas de tu negocio, que son como los departamentos de una gran empresa: ventas, marketing, desarrollo de productos, etc.

Es posible que existan puntos ciegos, o sea, áreas o tareas que desconoces que son importantes para tu negocio. Te puede ayudar el Checklist del profesor online que estamos preparando, que te enviaremos por correo electrónico si haces tu registro, si aún no lo has hecho.

4. Sé realista y práctico en tus decisiones

Emprender es muy gratificante, aunque también es un desafío. Muchas personas ven solamente la parte ventajosa de trabajar en casa, pero no se imaginan todo el trabajo que hay tras bastidores.

La carga de trabajo obliga al emprendedor a actuar con inteligencia y pragmatismo, porque no se puede “chiflar y comer gofio”, ni tener “la chancha y los cuatro reales”. Vas a tener que optar por dejar de lado algunas cosas.

Por ejemplo, te puede atraer la idea de lanzar tres cursos simultáneamente, porque todos te parecen importantes, pero, ¿realmente tendrás tiempo para los tres? Anota en un papel todos los pros y los contras, analiza, y toma una decisión fríamente, sin dejarte llevar por aspectos emocionales (del tipo de: yo tengo ganas de dar este curso porque a mí me gusta).

En lo que se refiere a procedimientos de trabajo, ¿has pensado cuál es la mejor hora de ver y responder mensajes de correo electrónico? Tal vez comenzar el día chequeando e-mails no sea una buena idea, porque nos pone en una postura reactiva; le estamos dando poder a los demás para que con sus demandas nos establezcan las prioridades del día.

Además, hábitos como chequear el celular constantemente pueden reducir drásticamente tu rendimiento. Tal vez debas ser muy firme para decidir cómo proceder con respecto a este punto de manera sensata.

5. Aprende a diferenciar lo urgente de lo importante

Cuando tienes muchas tareas por realizar, ¿cómo decides cuáles hacer primero? Aquí entran en juego algunas variables: dificultad de la actividad, duración, si nos es agradable o desagradable hacerla, las consecuencias de no ejecutarla, entre otras.

Por ejemplo, pagar una factura puede ser algo fácil y rápido de hacer, puede sernos desagradable, pero si no lo hacemos podríamos enfrentar multas. Este último aspecto hace que percibamos la tarea como muy importante y que la hagamos enseguida. ¿Pagar una factura es importante o es urgente?

En cambio, diseñar la página web de nuestro negocio no es ni rápido ni fácil; justamente este aspecto es lo que nos puede llevar a postergar su realización. Además, no hay consecuencias inmediatas que nos obliguen a encarar este desafío; nadie nos va a poner una multa por no tener una web.

Sin embargo, sentiremos un peso en la espalda por no estar haciendo algo que percibimos como súper importante, y esta frustración puede arrastrarse por largo tiempo. La procrastinación generalmente no se debe a falta de disciplina, sino que tiene otras causas más profundas.

No es que seas perezoso, puede ser que te esté faltando un método de organización, y eso hace que te sientas incapaz de llevar a la práctica algo que tienes mucha motivación y ganas de hacer.

Diseñar la web y otras actividades similares son tareas grandes y complejas que hay que segmentar en etapas y poner plazos mediante un cronograma de trabajo ejecutable y operacional.

6. Adopta un sistema de organización que funcione para ti

A la hora de elegir un sistema para organizarte vas a encontrar muchas bibliotecas; mucho se escribe y se discute sobre productividad, gestión del tiempo, planificación y organización de tareas. Buenísimo, ¡hay mucha tela para cortar!

Lo importante es encontrar un método que se adapte a tus necesidades, a tu personalidad, a tu estilo de vida y forma de trabajo.

Un sistema de organización consiste en dos elementos básicos: ideas para gestionar el trabajo y herramientas prácticas de registro.

Las ideas son la filosofía a adoptar, el conjunto de principios por el que nos vamos a guiar a la hora de tomar decisiones. Por ejemplo, diferenciar lo urgente de lo importante como vimos en el punto anterior; la Ley de Pareto o 20/80 (el veinte por ciento de todo lo que hacemos produce el ochenta por ciento del resultado); poner la energía en lo que trae ingresos (en nuestro caso, conseguir alumnos), etc.

Las herramientas prácticas de registro funcionan como ayuda-memoria y también como guía para saber qué tenemos que hacer en cada momento. Pueden ser informáticas: planillas de Excell, Google calendar, Trello, Slack, Evernote, aplicativos para celular… las posibilidades son casi infinitas.

También pueden ser herramientas físicas: post-it notes, cartulinas y marcadores de colores, agendas, carpetas y ficheros…o incluso, una combinación de ambas modalidades, papel y tecnología digital. Lo importante es que tenga sentido para ti y te ayude realmente: prueba, experimenta, haz la experiencia a ver qué tal.

7. Crea procedimientos y define tareas

Y ponlos por escrito… Por ejemplo, ¿cómo funcionan las inscripciones a tus cursos? Escribe todos los pasos, por ejemplo, podría ser algo en este sentido:

Alumno reserva clase de prueba – enviar e-mail según el modelo…
Después de clase de prueba – enviar e-mail agradeciendo, resumen de lo que hablamos, pasos para hacer inscripción…

Tener procedimientos paso a paso para cada tarea a realizar facilitará mucho tu trabajo, y además, si en el futuro contratas colaboradores, será mucho más sencillo delegar tareas que estarán claramente definidas y especificadas por escrito.

Esto también permitirá que tengas más conciencia del tiempo que lleva hacer cada cosa y tus planes serán más realistas y plausibles, evitando fijarte metas que después te agobian porque demandan más tiempo y esfuerzo de lo previsto.

 

Esperamos que estas sugerencias te ayuden a darle forma a tus ideas. Recuerda que tienes conocimientos y capacidades que debes saber potenciar y utilizar como recurso mientras aprendes todo aquello que aún desconoces.

De esa forma, podrás hacer evolucionar tu proyecto a la vez que tú mismo irás experimentando una transformación tanto profesional como a nivel personal, que te acercará a tus objetivos.

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