10 ideas para tus clases online en grupo

10 ideas para tus clases online en grupo

¿Cómo hacer para que tus clases online en grupo no sean un plomazo para tus alumnos?

Con la introducción de actividades más interactivas, en las que ellos sean los protagonistas, puedes hacer que se motiven y aprendan más.

Ir a una clase presencial proporciona una experiencia sensorial: salir de casa, manejar el auto o tomar el ómnibus para ir hasta la escuela, encontrarse con los compañeros y charlar un poco antes de comenzar la clase, estar en un ambiente diferente, cambiar de aire. Hay sonidos, colores, aromas, que forman parte de la experiencia de tomar clases.

En cambio, en las clases online el alumno está en su casa, en el mismo ambiente conocido. Incluso es probable que haga otras actividades online además de tu clase, lo que significa pasar bastante tiempo sentado frente a la computadora en el mismo lugar físico.

En este contexto, necesitas que tu clase se destaque, que sea especialmente interesante para el alumno para que así esté motivado y quiera seguir aprendiendo contigo.

Dos formas comprobadas de hacer que no se aburran son: generar interés y fomentar la participación.

Para generar interés puedes crear expectativa mediante propuestas que estimulen la previsión, la anticipación, dejando que traten de adivinar lo que viene a continuación. En lugar de darles ideas preparadas, proponer desafíos estimulantes, problemas para resolver, para que ellos por sí mismos lleguen a las conclusiones.

El segundo punto importante es estimular la participación. Nadie quiere ponerse frente a una computadora para escuchar pasivamente a alguien hablar. Es mucho más interesante para el alumno si tiene la posibilidad de interactuar, de participar.

Para eso es importante planificar muy bien la clase sin dejar nada librado a la improvisación. Una clase bien preparada con espacios de interacción especialmente pensados para que el alumno haga cosas tiene mucha más probabilidad de éxito.

Te damos 10 ideas para que puedas hacer tus clases grupo en grupo más interesantes:

Contar historias (Story telling)

Las historias llaman la atención, despiertan curiosidad y crean interés por la expectativa y la necesidad de saber qué es lo que va a pasar a continuación. ¿A quién no le gusta escuchar una buena historia?

En una clase de idiomas las historias son perfectas para practicar vocabulario, comprensión de lectura y auditiva, o trabajar con destrezas integradas.

Trata de contar tu historia en etapas, despertando la curiosidad planteando preguntas sobre qué pasará a continuación. Puedes usar gestos o imágenes para que ellos vayan adivinando y para que puedan comprender mejor. Hay muchas formas de explotar una historia.

Puedes ver un ejemplo en https://espanholnarede.com/clase-de-conversacion-la-propina-de-2-millones-de-dolares/ donde se trabaja una historia a partir del argumento de una película.

Si enseñas otra materia, también puedes buscar la forma de transmitir tu contenido a través de pequeñas historias. Por ejemplo, construyendo un personaje ficticio y su jornada en la adquisición de las habilidades que enseñas. También puedes enriquecer tu curso con pequeños relatos de superación personal, tanto tuyos como de personas famosas.

En un curso de cocina podrías contar cómo aprendiste a preparar determinados platos o sobre el día que algo te salió mal; o podrías contar la historia de determinado ingrediente. Sin exagerar, claro; usa las historias en la medida correcta para despertar interés, pero sin perder el foco.

Preguntar historias (Story asking)

En esta variante del storytelling el profesor va preguntando a los alumnos para poder crear una historia entre todos.

Tienes que tener preparado un esqueleto básico de la historia y dejar los detalles para que los alumnos elijan o propongan opciones y decidir en grupo; por ejemplo, el nombre del personaje principal, la ciudad donde vive, su profesión, una persona famosa con quien se encuentra todos los días, etc.

El profesor va haciendo preguntas y entre todos van creando una historia disparatada; es importante usar el humor con detalles graciosos, por ejemplo “El día que Brad Pitt vino al barrio Peñarol”. A los alumnos les encanta tener la posibilidad de plasmar sus propias ideas en la historia, mediante personajes y cosas con las que ellos se identifican.

Entrevistas al compañero

Las entrevistas son actividades donde los alumnos directamente interactúan en parejas. Les podemos dar previamente las preguntas o incluso darles algunas pistas para que ellos mismos formen las preguntas antes de comenzar.

También podríamos darles una lista de preguntas de las que ellos deben seleccionar las que creen más interesantes y de esa forma se entrevistan practicando la conversación.

Las preguntas pueden ser desde simples intercambios de información personal, hasta preferencias, gustos, o incluso, hacer los típicos test de personalidad para entretenimiento: “descubre si eres un buen amigo” o “¿Qué personaje femenino de ‘Juego de Tronos’ eres?”

Esto es interesante especialmente en las clases de idiomas donde cualquier tema de conversación es una excusa para la práctica lingüística.

Sin embargo en otro tipo de clases se pueden hacer discusiones en parejas para que ellos puedan compartir experiencias o resolver problemas; se les pueden plantear preguntas sobre el contenido de lo que están aprendiendo para que conversen. Después pueden elegir un representante para presentar sus conclusiones ante todo el grupo.

Mostrar y contar (show and tell)

Usando la cámara podemos aprovechar que todos estamos en casa y tenemos acceso a diversos objetos de la vida cotidiana.

Podemos pedir al alumno que nos muestre y hable sobre su prenda de ropa favorita, o sobre un regalo que ha recibido, contando quién se lo regalo y por qué le gusta; o nos podría mostrar su mascota, su libro favorito, etc.

Este tipo de actividad sirve para aumentar la conexión personal con el alumno para permitir que él pueda hablar de cosas que le interesan y que tienen un significado emocional haciendo más memorable la experiencia de aprendizaje.

Hacer actividades en subgrupos

La plataforma Zoom tiene una herramienta que a mí me está salvando la vida porque me ayuda a darle dinamismo a mis clases: se llama breakout rooms o salas para grupos. Permite que los alumnos puedan conversar entre ellos y hacer actividades en parejas o grupos simultáneamente, en salas virtuales diferentes.

Se puede dividir la clase en pequeños grupos ya sea aleatoriamente o seleccionando quién trabaja con quién; una vez que le decimos a la herramienta cuántos grupos queremos formar automáticamente los asigna a un grupo, desaparece la pantalla principal y se abre una nueva sala donde el alumno ve a los compañeros de su subgrupo. El profesor puede monitorear la actividad entrando y saliendo en los subgrupos.

En clases de idiomas es fundamental el trabajo en parejas para que puedan practicar conversación, pero también en otro tipo de clases contribuye a aumentar la motivación. Cuando el grupo es grande no todos pueden expresar lo que piensan, porque sería interminable la clase si cada uno hiciera un monólogo. En cambio, en subgrupos de 4 a 6 estudiantes, todos tienen la posibilidad de compartir sus ideas.

Cuando el alumno participa y se siente escuchado aprende y se motiva mucho más; yo lo uso mucho porque me parece sensacional y a ellos les encanta. Se pueden proponer discusiones, resolución de problemas, ejercicios y todo lo que se te ocurra.

Hacer preguntas

Cuando estamos explicando o presentando un tema, en lugar de presentar toda la exposición en un bloque continuo de afirmaciones, es más efectivo fragmentar la propuesta en bloques más pequeños de información sustituyendo algunas de las afirmaciones por preguntas.

Piensa que cada pregunta es como un punto de fijación, pues llama la atención del oyente. A lo mejor mientras uno habla el alumno empieza a pensar en otra cosa, y su atención se va lejos del ambiente; pero cuando escucha una pregunta eso lo trae nuevamente a la clase.

Por ejemplo, mira estas dos formas de presentar una idea:

A. “Los conectores son personas que conocen a mucha gente, son sociables y tienen la capacidad de reunir personas en torno de una idea”.

B. “Los conectores, ¿son personas que conocen a mucha gente, o que no conocen a nadie? …
Conocen a mucha gente. ¿Son sociables o introvertidos?… Son sociables. Son individuos que tienen la capacidad de reunir personas en torno de una idea”.

¿Verdad que llama más la atención la propuesta B?

Al hacer una pregunta generamos interés porque estamos provocando directamente o solicitando la participación. Toda pregunta exige una respuesta.

Puedes lanzar una pregunta, hacer una pequeña pausa y responder tú mismo, simplemente como recurso para activar la atención, donde no esperas que el alumno responda verbalmente, sino que se mantenga activo mentalmente.

Pero también podemos hacer preguntas para que ellos respondan directamente, ya sea escribiendo su respuesta en el chat, escribiendo en una hoja de papel y mostrando a la cámara lo que escribió, o de repente levantando la mano como forma de respuesta no verbal.

Esto le da una oportunidad a todos de participar pues muchas veces, si hacemos la pregunta para que respondan en voz alta, siempre hay un alumno que responde muy rápido y ya los demás se quedan sin participar.

Podemos hacer pequeños cuestionarios ya sea en el en medio de la clase o al final; lanzar preguntas con dos o tres opciones. Parece una tontería y sin embargo es muy efectivo.

Ejercicio físico

Si estamos mucho tiempo sentados frente a la computadora llega un momento que sentimos cansancio físico que también afecta el aprendizaje.

Podemos proponer una actividad corta que implique pararse y moverse. En YouTube se pueden encontrar videos con ejercicios para hacer en la oficina; se pueden sacar de allí algunos movimientos simples para hacer con los alumnos en algún momento durante la clase.

https://www.youtube.com/watch?v=P5dyZ4PU55M

Es una forma de distenderse, hacer algo diferente y facilitar la continuidad de la clase al hacer que se sientan más cómodos, que observen la postura como están sentados, etc.

En clases de idiomas esto por sí solo ya constituye práctica lingüística (trabajamos imperativos, seguir y dar instrucciones, partes del cuerpo). Al principio puede comenzar dando las instrucciones el profesor y después las puede dar un alumno.

Incluso si tenemos algún alumno con formación en educación física podemos pedirle que conduzca la actividad. También podemos pedirle al grupo que busquen en Internet y preparen una serie de ejercicios para la próxima clase.

Juegos

Los juegos siempre motivan a los estudiantes, siempre y cuando tengamos el cuidado de que además de divertidos, sirvan para aprender. No es solo jugar por jugar, hay que mostrar el objetivo pedagógico que sustenta la propuesta.

Hay varias herramientas digitales que permiten hacer juegos, por ejemplo, con Kahoot se pueden crear cuestionarios interactivos que sirven para fijación de conceptos y repaso de vocabulario.

También podemos recurrir a otros recursos más caseros o analógicos; por ejemplo, tarjetas, cartas, que mostramos a través de la cámara.

Podemos hacer un juego de Trivial (preguntas como en los concursos de la televisión) mediante una presentación de PowerPoint y hacer competencias. Otros juegos: el ahorcado (hangman); Tuti Fruti; bingo; la batalla naval; Pictionary; dígalo con mímica.

Memes y juegos de Facebook

En las redes sociales se pueden encontrar muchas tonterías pero algunas de ellas realmente sirven para las clases. Es el caso de un juego que ha circulado bastante en Facebook donde según las iniciales de tu nombre y apellido te da tu nombre de superhéroe:

Cuál es tu nombre de superhéroe

A partir de allí puedes crear preguntas que sirvan de guía para crear una historia:

¿Cómo eres físicamente?
¿Cómo es tu traje de superhéroe?
¿Cuáles son tus poderes especiales?
¿Cuál es tu debilidad?
¿Qué cosas puedes / no puedes hacer?

También están aquellos sitios donde poniendo una foto te dice cómo te verás cuando seas viejo, en fin, esos juegos bobos con los que todos nos enganchamos porque divierten. Generalmente dan bastante tela para cortar y se pueden hacer actividades de conversación a partir de ellos.

La pizarra virtual

A mi me encanta la pizarra de Zoom porque es muy fácil de usar y porque se puede escribir encima de cualquier documento que estemos visualizando en ella. Los alumnos pueden dibujar, pueden escribir texto, pueden usar símbolos y eso la hace muy bien versátil para hacer muchas actividades.

Por ejemplo, podemos describir un personaje para que los alumnos lo dibujen, así practican descripciones físicas; luego un estudiante describe y otro dibuja.

Podemos hacer tormentas de ideas donde ellos escriben palabras que se les ocurren asociadas a un tema; o crear mapas mentales de vocabulario o ideas entre todos.

Se puede proyectar un ejercicio de múltiple opción y ellos marcan la respuesta correcta escribiendo directamente en la pizarra. O escribir en forma colaborativa.

Hay muchas opciones; todo lo que podrías hacer con una con una pizarra física se puede adaptar perfectamente a la pizarra del Zoom. También hay otras herramientas que incluyen pizarra, por supuesto, con algunas características similares.

Quizás la opción más fácil es usar documentos de Google (Google Docs) porque allí varias personas pueden editar simultáneamente el mismo documento y visualizar lo que está siendo construido, por eso hace las veces de pizarra virtual perfectamente.

Espero que alguna de estas ideas te ayude para dinamizar tus clases y que a partir de esas se te ocurran otras para poder tener un repertorio de propuestas interactivas cada vez más amplio que le permita dar variedad a tus clases. Cuéntame aquí en los comentarios qué otras actividades haces tú con tus alumnos para darles protagonismo.

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