¿Es posible ser profesor online y vivir de ello?

¿Es posible ser profesor online y vivir de ello?

En muchísimos países (no me atrevo a decir en todos) es normalísimo ganarse unas monedas dando clases particulares. Sobre todo cuando se es más joven y tienes un conocimiento que a otros les cuesta adquirir. Tus primeros clientes son amigos, vecinos, hijos de las amigas de tu madre, etc.

Desafortunadamente, esta actividad no se toma demasiado en serio, es solo un dinero temporal que nunca viene mal y que se gasta el fin de semana en el cine, en cervezas o pequeñas salidas. Nadie (o casi nadie) dice “mi profesión es dar clases particulares”.

Sin embargo, estamos en una época extraña. Una en la que hacer exactamente eso, ser profesor particular, pero online se ha convertido en una profesión, en una forma de ganarse la vida en un negocio, en un emprendimiento.

Aun así hay mucha gente a la que le cuesta ver que dar clases online pueda generar un salario suficiente para poder vivir de él. Es normal, es una profesión relativamente nueva que genera todas las dudas habituales en cualquier novedad. No sirve para nada decir que las personas que formamos Cómo Ser Profesor Online llevamos años dando clases en línea y viviendo de eso. Y que hay muchos otros profes en igual situación.

Y no sirve para nada porque también hay otros muchos profes que no han tenido el mismo éxito. ¿Cómo puede ser esto? ¿Son solo unos pocos los afortunados? No, en realidad esto ocurre en cualquier profesión nueva y antigua. Tú puedes conocer a muchos albañiles, abogados, informáticos o de cualquier otra profesión que trabajan en lo suyo, pero igual no conoces a todos los que no han conseguido trabajo en aquello para lo que se han formado y han tenido que irse a otras áreas. En las clases online es exactamente lo mismo. Hay profesores que se esfuerzan más, que se organizan mejor o que, simplemente, tienen más suerte.

Por otro lado, no todo el mundo puede vivir de dar clases online de la misma forma. Por ejemplo una persona que cobra 25€ por sus clases y vive en Valencia (España) y se muda a San Francisco (EE. UU.) igual va a tenerse que buscar otro trabajo para poder vivir en dicha ciudad por la diferencia de los precios. Mismos precios en diferentes ciudades, no generan necesariamente las mismas situaciones.

Hay que tener claro algo antes de dedicarse a este mundo. Tienes que valorar lo que vas a cobrar y lo tienes que hacer comprobando que el dinero que vayas a generar te llegue para vivir de la forma que tú quieres.

Hablando de precios

Decidir el precio que vas a cobrar por tus clases no es tarea fácil. La primera reacción de muchos futuros profes es investigar cuánto cobran los colegas de más éxito. No está mal hacer esto, de hecho, es recomendable, pero tampoco lo tomes como el santo grial de la decisión para poner los precios. Cada uno vive en una situación diferente. No es lo mismo para quien vive, como decía antes, en San Francisco en un piso de alquiler que aquel que vive con sus padres que además se lo pagan casi todo. No es lo mismo vivir en un país donde los tomates cuestan 0,99€ el kilo o en otro donde cuestan 8€ el kilo. No es lo mismo querer trabajar solo 3 horas por día o querer hacerlo 8 horas por día. Hay muchos detalles a tener en cuenta.

Por otro lado, hay que recordar que es necesario pagar impuestos, invertir en tecnología: un ordenador, quizás una buena webcam y un micrófono decente, esto cada uno debe valorarlo.

Tampoco es lo mismo escoger un nicho u otro a la hora de poner precios. Si has decidido que tu nicho sea directivos y altos cargos de empresas, los precios pueden ser muy diferentes de si has pensado en un nicho compuesto por estudiantes universitarios.

No se te puede olvidar que el precio que impongas debe ser coherente con el servicio que ofrezcas. Si has decidido vender tu tiempo caro, debes ofrecer un servicio que esté a la altura. Hay muchos alumnos a los que no les importa pagar por encima de la media, pero siempre que las clases lo merezcan. Para obtener lo mismo que tendrían con un profesor que cobra la mitad, no van a malgastar su dinero.

En resumen, el precio que le pongas a tus clases debe ser coherente con tu situación con el poder adquisitivo de tus futuros alumnos y con lo que ofreces. Por supuesto, te debe servir para poder hacer frente a tus objetivos económicos, algo que debes tener decidido desde el principio antes de tomar ninguna decisión sobre el tema de las tarifas.

Trabajar y aprender

Por supuesto poner el precio adecuado a tus clases es importante para alcanzar tu objetivo económico, pero aún lo es más (obviamente) que te lleguen los alumnos. Para conseguirlos hay múltiples estrategias que se pueden adaptar mejor a cada caso particular, pero lo que está claro es que necesitas conocerlas, aprenderlas y poner en práctica la que más te interese.

Muchas veces se habla de tener la formación adecuada y continua para poder dar clases de lo que sea. No importa si vas a enseñar idiomas o a ser instructor/a de yoga, antes necesitas haber adquirido los conocimientos necesarios para poder transmitirlos y siempre es conveniente tener nociones de cómo enseñar. Todos conocemos profesores muy sabios pero que a la hora de enseñar todo lo que tenían en su cerebro no lo hacían nada bien y nos dejaban en la ignorancia y con la sensación de que la culpa era nuestra. No provocar esa sensación en los alumnos es importante.

Pero la formación también es necesaria a la hora de cubrir todos los aspectos de nuestro negocio. Porque enseñar por nuestra cuenta no es solo transmitir conocimientos, también es darnos a conocer, divulgar nuestros servicios por las redes, cuidar de nuestras finanzas, saber conseguir nuevos estudiantes, crear nuestra página web y un largo etcétera.

Vivir de dar clases online depende también de que sepas tratar con todos estos nuevos elementos que, en algunos casos, no existen en la modalidad presencial y mucho menos tienes que prestarles atención cuando trabajar en una escuela. Saber construir tu negocio o delegar ciertas tareas, te ayudará a mejorar la posibilidad de que la enseñanza online sea un salario fijo y suficiente y no un recurso extra para sacarse unas monedas más al mes.

Dos reflexiones sobre emprender

El estadista rioplatense José Artigas dijo una vez que “Nada debemos esperar sino de nosotros mismos” y esto es totalmente aplicable a la posibilidad de vivir de dar clases en línea. No podemos esperar que los alumnos nos lleguen de forma espontánea o por suerte. Hay mucho trabajo previo y es un trabajo que lo tenemos que hacer nosotros. Es absolutamente posible vivir de la enseñanza online, pero como en cualquier otra profesión, depende de las ganas, el esfuerzo, la dedicación y los conocimientos que invirtamos en nuestro negocio.

Todos podemos llegar a ser buenos profes y buenos emprendedores. No hay nadie que nazca siéndolo. Emprender no es una cualidad es una actitud. Y por tanto se puede aprender y mejorar. No vale la disculpa de “esto no es lo mío”. Eso solo será verdad si tú piensas que es así. Pero, en realidad, emprender es como casi todo una cuestión de aprender.

Para terminar

Dar clases online es una profesión solitaria. A no ser que tengas amistades o familiares que se dediquen a lo mismo te puedes sentir aislado sin ese apoyo que son los colegas de trabajo. Por eso, una parte importante de hacer que nuestro negocio avance es crear toda una red de contactos online (o en tu propia ciudad si existe esa posibilidad) para aprender de ellos, para ayudaros entre todos y para tener a quien acudir cuando te sientes perdido. Para eso, Internet es una joya ya que hay grupos en Facebook o LinkedIn de profesores o de emprendedores que te pueden ayudar de diferentes formas. Sin ir más lejos, tenemos nuestro grupo de Facebook: https://www.facebook.com/groups/comoserprofesoronline. ¿Nos vemos allí?

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Muy bueno artículo. Que lindo que menciones a Artigas, liberador del pueblo uruguayo. Saludos desde Uruguay!

    1. CSPO

      Gracias, Ignacio. Nombrar a Artigas teniendo una uruguaya en nuestro equipo es muy fácil ;).

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